ÁCIDO MANDÉLICO
Incorporar el ácido mandélico a tu rutina de cuidado de la piel no tiene por qué ser intimidante, pero, al igual que con cualquier ingrediente, la clave es ir despacio, con constancia y de manera consistente. Este AHA puede ser suave, pero aún así actúa con intensidad en la superficie de la piel, por lo que debes darle tiempo a tu piel para que se adapte y responda. Cuando uses ácido mandélico, aplica un protector solar de amplio espectro para proteger tu piel de los rayos UV del sol tanto de día como de noche, y refuerza la barrera cutánea con una crema hidratante.